domingo, 10 de octubre de 2021

Andanzas de un campesino soldado. Capítulo 1. Una vida de campesino

 


Capítulo 1.    Una vida de campesino




Antonio nació un 10 de octubre de 1919, en un cortijo andaluz, en mitad de la Sierra de Baza, en las agrestes tierras del Marquesado del Zenete, junto al término municipal de Dólar, al noreste, un lugar llamado “El Raposo”, un cortijo que era propiedad de una familia adinerada de la capital granadina.

Vista del Cortijo de El Raposo, en la Sierra de Baza.

Vista del Cortijo de El Raposo, en la Sierra de Baza.

Su padre se llamaba Claudio, era uno de los guardas del lugar, un hombre sencillo y honrado, dedicado, como el resto de las familias de campesinos que allí habitaban, a las duras tareas del campo. Claudio tenía 29 años y estaba casado con Margarita, una humilde campesina, mujer dura y severa, 4 años menor que él. La humilde pareja de campesinos había contraído matrimonio siete años atrás, en la localidad de Caniles, cercana a Baza, en el otro extremo de la Sierra.

 

El pequeño Antonio creció en un entorno duro, humilde y pobre, sin embargo nunca les faltó comida que llevarse a la boca. La monotonía de los días en el cortijo consistía en las duras tareas del cultivo de cereales comunes como el trigo, la cebada y el centeno; y algunas legumbres y tubérculos como patatas, garbanzos, habichuelas o lentejas. El rutinario transcurso de los días en el campo tan sólo era interrumpido de vez en cuando por ocasionales salidas a la sierra para recoger leña, o alguna compra ocasional en el cercano Guadix, localidad de mayor importancia en la comarca.

 

Ya con 7 u 8 años el pequeño Antonio era animado por su padre a ayudarle en las tareas de cada día en el campo, como si fuera un hombre más.

 

Una de las pocas ocasiones del año en que se rompía la monotonía del lugar era cada 18 de octubre, cuando tenían lugar las fiestas locales de Moros y Cristianos a pocos kilómetros de allí, en una pequeña aldea llamada La Rambla del Agua, a unos siete kilómetros de Charches. 


Vista de la aldea de La Rambla del Agua. Fotografía de José Ángel Rodríguez.



Había música, bailes y escenificación de batallas entre moros y cristianos. Era uno de los pocos momentos del año en que los campesinos del lugar dejaban sus duras tareas en los cortijos y acudían a festejar la tradición.

 

También el pequeño Antonio acudía cada año con sus padres a la cercana aldea, allí los chiquillos solían divertirse jugando con improvisados palos y espadas de madera, jugando a escenificar, imitando a los mayores, aquellos míticos y antiguos combates entre soldados árabes y castellanos.

 

Años después la familia fue creciendo poco a poco. Tres años después, en 1922, nació Emilio, más tarde Adela en 1925, y finalmente Antonia en 1928.

 

Por el cortijo solía acudir con cierta frecuencia un maestro itinerante que circulaba habitualmente por los numerosos cortijos de la zona, un hombre llamado José de Urrutia, que enseñaba a los críos del lugar a leer y escribir, y las cuatro reglas básicas de matemáticas. Antonio, cuando las tareas del campo se lo permitían, acudía a algunas de esas improvisadas “clases” algunos días por la noche, durante una hora, junto con su hermano Emilio. Esas humildes clases itinerantes fueron la única educación a la que tuvieron acceso en toda su vida. Fue poco lo que tuvieron oportunidad de aprender, pero al menos ese poco lo aprendieron bastante bien, y siempre pudieron leer y escribir sin demasiada dificultad y hacer cálculos básicos.

 

La tragedia familiar se gestó, sin embargo, hacia el año 1930, cuando Claudio, el padre de la humilde familia, notó cómo su salud iba empeorando tras un resfriado mal curado. La dolencia se intensificó, y pronto tuvo que permanecer en cama por la gravedad de la enfermedad. A pesar de la asistencia de un médico y de la toma de medicinas su estado continuó empeorando.

 

Tristemente Claudio falleció finalmente, dejando huérfana a la incipiente familia, que a partir de entonces tuvo que continuar sola su camino.




© Fernando Conesa Navarro. Reservados todos los derechos.


















Imagen del cortijo de El Raposo. Autor: José Ángel Rodríguez. Proyecto Sierra de Baza. https://sierradebaza.org/
Publicada en artículo: «Los maquis; la guerrilla antifranquista», Jesús Fernández Osorio. https://en-clase.ideal.es/2020/10/09/jesus-fernandez-osorio-los-maquis-la-guerrilla-antifranquista/?ref=https%3A%2F%2Fwww.ecosia.org%2F


Imagen de la aldea de La Rambla del Agua. Autor: José Ángel Rodríguez.



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