Hablaremos hoy de una de las cortijadas más grandes del término municipal de Dólar, en las estribaciones occidentales de la Sierra de Baza, en la provincia de Granada.
Sus antiguos habitantes se dedicaban sobretodo al cultivo de cereales y al pastoreo. En aquel lugar apartado y en las alturas — se sitúa en una cota de 1620 msnm —, habitaron muchas generaciones de humildes segadores, pastores, queseros, esparteros, mineros y lecheros. En aquel humilde cortijo nació y vivió mi abuelo Antonio, entre 1919 y 1958.
El origen del cortijo de El Raposo, así como el de otras aldeas de la zona parece haber estado en el desarrollo de la ganadería entorno a un gran latifundio conocido antiguamente como Cortijo de El Carmen, que alcanzó su máximo esplendor hacia la segunda mitad del siglo XIX. Pascual Madoz, célebre político del siglo XIX, en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España de 1850 describe el cortijo de El Raposo como “una cortijada” que, junto con Charches y la aldea de La Rambla del Agua, formaban un ayuntamiento dependiente por entonces de la Diócesis de Guadix. Asimismo Madoz señala que en aquella época la cortijada de El Raposo contaba con un total de 18 familias y 110 habitantes, sumando el conjunto de los tres núcleos de población (El Raposo, Charches y La Rambla del Agua) un total de 658 habitantes.
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| Edificio principal del cortijo. Agosto de 2003. |
La configuración de los edificios de El Raposo y el marcado estilo alemán colonial de algunas de las edificaciones se lo debe curiosamente a la minería. Coincidiendo con los años de la I Guerra Mundial (1914-1918) se asentaron en El Raposo cierto grupo de alemanes con el fin de explotar unos yacimientos cercanos de wulfenita (mineral popularmente llamado “plomo amarillo”). Este singular material era empleado en la fabricación de armamento militar. Así, el edificio principal del cortijo fue ideado originalmente para albergar a los ingenieros y personal administrativo de la mina que allí se estableció a principios del siglo XX, así como la zona secundaria, destinada a barracones o cuarteles de los mineros. Estas minas quedaron abandonadas en 1918, al concluir la I Guerra Mundial.
Tras la marcha de los alemanes la propiedad del cortijo, que contaba con unas extensiones de unas 2500 hectáreas, fue adquirida hacia 1923 por Don Miguel Carrasco Almansa, cabeza de una poderosa familia de terratenientes de la Sierra de Baza conocidos como los Carrasco, quienes además de El Raposo poseían también los cortijos de Benajara, La Morota y la que luego fue conocida como Dehesa del General Rada. Con este conjunto de propiedades la familia Carrasco eran de hecho en aquellos días los mayores terratenientes de toda la sierra. El cortijo llegó a estar habitado por 32 segadores, 3 pastores y dos guardas al cuidado de la zona forestal. En 1924 la población de la finca estaba formada por 10 matrimonios con 33 hijos y 53 habitantes.
Carmen Martínez Ruiz, una anciana nacida en 1911 y que vivió en El Raposo hasta el inicio de la Guerra Civil Española (1936), relataba que en la época en la que ella vivió en el cortijo vivían allí tres familias de pastores, además de los propietarios, que junto con su servidumbre, ocupaban el edificio principal. Contaba esta mujer que en el lugar abundaban las vacas, y sobretodo las ovejas, con la leche de las cuales se elaboraba un queso artesanal muy demandado y apreciado, que solía llevarse en aquellos días hacia la zona de Murcia para su venta. Asimismo relataba que en sus años de vida en el cortijo (hacia los años 30 del siglo XX) abundaba el agua en toda la zona y junto al cortijo discurría una acequia, que era aprovechada por las mujeres del lugar para lavar la ropa.
Entre 1925 y 1933 la propiedad del cortijo sufre una desintegración al ser traspasado en herencia a los cuatro hijos de Don Miguel Carrasco.
En cuanto a la pequeña ermita existente en el cortijo, en una pequeña lápida de mármol blanco situada en su fachada principal, encima de la puerta, puede leerse que su fundación data del año 1706.

Se cuenta que esta ermita fue construida con motivo de la visita al lugar a principios del siglo XVIII de la entonces propietaria del antiguo cortijo, una mujer llamada María José. De hecho las palabras de dicha lápida rezan literalmente: “Viaje de María Joseph. El Cortijo del Carmen. Año de 1706”.

La pequeña ermita estaba dedicada a la devoción de la Virgen del Carmen y de hecho contaba con una imagen de dicha virgen en su interior. Dicha imagen fue destruida en 1936 durante los altercados acaecidos con motivo del inicio de la Guerra Civil.
En los años 40 en estas tierras se recolectaba el esparto, el cual aportaba mucho trabajo y beneficio a los propietarios.
Mucho después, en 1972 la finca fue adquirida por el I.C.O.N.A. (Instituto para la Conservación de la Naturaleza, 1971-1995), aunque una parte de ella quedó aún en manos de sus antiguos propietarios, unas 372 hectáreas, que fueron consorciadas. La propiedad del resto del cortijo pasó entonces a manos del Patrimonio Forestal del Estado. Posteriormente, en 1989, todo el área de la Sierra de Baza fue declarada Parque Natural.
Hoy en día la totalidad del cortijo pertenece a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, y todo el conjunto del antiguo cortijo está integrado en su totalidad dentro del área protegida del Parque Natural de la Sierra de Baza.

Tanto el edificio principal como la pequeña ermita fueron rehabilitados en tiempos recientes como refugio rural por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, con capacidad para alojar a 50 personas.
En la actualidad casi el único aprovechamiento que tiene el lugar es la actividad de la caza, pues son muy abundantes los ciervos, y sobretodo los jabalíes, que acuden a menudo al lugar para comer las abundantes bellotas de las numerosas encinas del paraje.
Actualmente únicamente se encuentran en buen estado el edificio principal y la pequeña ermita. En cambio el resto de edificios (barracones y antiguas casas de pastores y campesinos) se encuentran en situación ruinosa y de total abandono desde hace ya muchos años.

Hoy en día para llegar al cortijo de El Raposo existen dos posibles caminos: si se entra desde Baza hay que adentrarse por Gor, y seguir la carretera hacia Las Juntas. Una vez llegados a la pequeña aldea de Las Juntas hay que continuar hasta llegar a un cruce en el Cerro de la Virgen, en el que hay que tomar el carril de la derecha, que conduce a Charches. Unos centenares de metros después del cruce existe un desvío a la izquierda, que conduce directamente al cortijo de El Raposo. En cambio, si se entra desde Almería, Granada o Guadix hay que adentrarse primero hacia Charches por la carretera Guadix-Almería. Al pasar Charches y la zona de La Fraguara hay que tomar un desvío que aparece a la derecha y que conduce finalmente hasta El Raposo.
FUENTES:
Mapa de la Sierra de Baza
Imágenes vista del conjunto y del edificio principal. Autor: Fernando Conesa Navarro. 26-08-2003.
Imagen lápida fachada. Autor: José Medina. 08-12-2019.
Blog Caminos del Sur
Imágenes de la ermita y las casas. Autor: Diego Salas Quirante. Julio de 2021.
Imagen general del cortijo. Autor: Indalobici. Octubre de 2014.
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